MARTÍN LAZO CUEVAS: La Adolescencia en México: Una Generación en Riesgo

Por: Martín Lazo Cuevas
La adolescencia es una etapa crucial en la vida de cualquier ser humano,
llena de desafíos, cambios y decisiones que marcan el futuro. En México,
millones de adolescentes enfrentan circunstancias que limitan su
desarrollo y bienestar. La deserción escolar, la violencia, la falta de
acceso a servicios de salud mental, la escasez de oportunidades
laborales y, un problema creciente, el consumo de drogas ilegales, son
solo algunos de los retos que enfrentan día tras día.
Es indiscutible que la educación sigue siendo el pilar fundamental para
el progreso, pero no podemos ignorar que gran parte de los adolescentes
mexicanos abandonan la escuela debido a razones económicas, familiares o
simplemente por la falta de un entorno educativo adecuado. La deserción
escolar se convierte en un motor de la desigualdad social en el país y
está directamente vinculada con el desempleo juvenil y la pobreza. Para
lograr un futuro mejor, la educación de calidad debe ser nuestra
prioridad, y eso implica no solo mejorar las infraestructuras escolares,
sino también garantizar programas de apoyo que permitan que todos los
jóvenes continúen sus estudios.
En el terreno de la salud mental, una de las realidades más
invisibilizadas es que la ansiedad, la depresión y el estrés afectan a
una gran parte de la juventud mexicana. Estos problemas emocionales se
ven exacerbados por la falta de recursos y el estigma que rodea la
atención psicológica. En este contexto, el consumo de drogas ilegales se
ha convertido en un mecanismo de escape para muchos adolescentes que,
sin el apoyo adecuado, buscan una forma de lidiar con sus emociones y
las presiones sociales. El aumento del consumo de sustancias como la
marihuana, la cocaína, las metanfetaminas y otras drogas ilegales está
generando un círculo vicioso que agrava los problemas de salud mental y
lleva a los jóvenes a situaciones de violencia y dependencia.
Hablando de violencia, este es otro problema que afecta profundamente a
la adolescencia en México. Muchos jóvenes son víctimas de violencia
doméstica, bullying, violencia de género e incluso se ven envueltos en
actividades delictivas debido a la falta de alternativas. El consumo de
drogas a menudo se ve relacionado con la participación en actividades
ilícitas o la presión de grupos de riesgo. Además, la violencia en las
calles y la falta de espacios seguros para los adolescentes contribuyen
a la perpetuación de estos problemas. Sin un entorno seguro, los
adolescentes tienden a involucrarse más fácilmente en conductas
peligrosas, como el consumo de drogas, que solo agravan su situación.
El desempleo juvenil es otro obstáculo importante que enfrentan los
adolescentes en México. Sin experiencia laboral y con una capacitación
deficiente, muchos adolescentes terminan trabajando en empleos
informales, sin derechos laborales ni un futuro prometedor. El riesgo
aquí es que muchos de ellos caen en la tentación de recurrir al
narcotráfico u otras actividades ilícitas como una forma de obtener
ingresos rápidos, lo cual los expone a situaciones de violencia,
explotación y dependencia a las drogas.
El consumo de drogas ilegales se ha convertido en una amenaza
transversal que afecta todos los aspectos de la vida de un adolescente.
En este contexto, es urgente que el gobierno, las comunidades y las
familias trabajen de manera conjunta para crear un entorno que garantice
educación de calidad, acceso a salud mental, espacios seguros y
programas de prevención y rehabilitación para aquellos que ya están
expuestos o atrapados en el consumo de drogas.
Para prevenir esta problemática, es fundamental que se ofrezcan
alternativas saludables y programas de orientación que ayuden a los
adolescentes a enfrentar sus problemas sin recurrir al uso de
sustancias. La creación de más centros de atención psicológica, así como
el fortalecimiento de la protección social y el acceso a empleos dignos,
son pasos esenciales para asegurar que los jóvenes de México puedan
desarrollarse plenamente.
El futuro de México depende de cómo cuidemos a esta generación. No se
trata solo de protegerlos de las drogas ilegales, sino también de
proporcionarles las herramientas necesarias para que puedan prosperar,
sin caer en el ciclo de violencia y desesperanza que afecta a muchos de
sus compañeros. Si no invertimos en su bienestar y desarrollo, estamos
condenando a toda una generación a vivir en un entorno de riesgo. El
país debe comprometerse a garantizar que cada adolescente tenga la
oportunidad de crecer en un entorno seguro, saludable y lleno de
oportunidades. La situación es urgente y no hay tiempo que perder.