
Por Martín Lazo Cuevas
México se encuentra en un momento crucial de su historia política. La
administración de Claudia Sheinbaum ha impulsado una serie de reformas
constitucionales que, según el gobierno, buscan consolidar la Cuarta
Transformación y fortalecer el papel del Estado en áreas estratégicas.
Sin embargo, la oposición y algunos sectores de la sociedad advierten
sobre riesgos de concentración de poder, falta de contrapesos y posibles
afectaciones a la democracia.
¿Estamos ante un cambio estructural genuino o solo un reacomodo del
sistema bajo nuevas reglas?
Principales Reformas y su Impacto
1. Reforma Judicial: La elección popular de jueces y magistrados
Uno de los cambios más polémicos es la propuesta de que los ministros de
la Suprema Corte, magistrados y jueces sean elegidos por voto popular.
El argumento oficial es que el Poder Judicial ha sido capturado por
intereses privados y el crimen organizado, por lo que el voto ciudadano
garantizaría su independencia.
Sin embargo, los críticos señalan que esto podría politizar aún más a la
justicia y hacer que los jueces dependan de campañas financiadas por
grupos de poder, debilitando su imparcialidad. Además, la eliminación de
fideicomisos y recortes presupuestarios han generado un conflicto
abierto con el Poder Judicial.
2. Reforma Electoral: El fin del INE como lo conocemos
Otra de las propuestas clave es la transformación del Instituto Nacional
Electoral (INE), reduciendo su autonomía y cambiando la forma en que se
eligen sus consejeros. También se plantea la reducción del número de
legisladores plurinominales, argumentando que esto haría más eficiente y
menos costoso al Congreso.
Mientras el gobierno asegura que esta reforma busca democratizar el
sistema y eliminar privilegios, la oposición advierte que podría
debilitar la imparcialidad del árbitro electoral y dar más control al
partido en el poder sobre los procesos democráticos.
3. Reforma Energética: Más poder para el Estado
La reforma en el sector energético busca fortalecer a la CFE y Pemex,
limitando la participación privada en la generación de electricidad y
promoviendo un modelo más estatal. También incluye una apuesta por las
energías renovables, aunque persisten dudas sobre su implementación y
viabilidad.
Los defensores de la reforma afirman que revertirá el daño causado por
el neoliberalismo, que dejó al país dependiente de empresas extranjeras.
Pero los opositores alertan que sin inversión privada, México podría
enfrentar problemas de generación y costos más altos para el consumidor.
4. Reforma Laboral y Salarios: Más derechos, pero desafíos económicos
Otro eje de la transformación constitucional es el fortalecimiento de
los derechos laborales. Se han planteado medidas como el aumento del
salario mínimo indexado a la inflación, la reducción de la jornada
laboral a 40 horas semanales, y el fortalecimiento de sindicatos
independientes.
Si bien estas reformas son bien vistas por sectores de la clase
trabajadora, algunos empresarios argumentan que podrían generar
presiones inflacionarias y afectar la competitividad del país, sobre
todo en sectores de manufactura y exportación.
Los Riesgos y la Oportunidad de un Nuevo Pacto Social
Estas reformas representan una redefinición del modelo político y
económico del país. Sus defensores ven en ellas la consolidación de un
Estado fuerte, que corrige las desigualdades generadas por décadas de
políticas neoliberales.
Pero también existen riesgos de concentración de poder, debilitamiento
de instituciones clave y una posible polarización social y política.
La verdadera pregunta es si estas reformas realmente democratizarán el
país o si solo reconfigurarán el poder bajo nuevas reglas. La historia
de México ha demostrado que las reformas constitucionales pueden ser
usadas para la transformación, pero también para la perpetuación del
poder.
El país está ante una oportunidad histórica, pero su éxito dependerá de
si estas reformas se aplican con una visión de Estado o con un interés
político de corto plazo.